¿El Mundial realmente impulsó la economía de Estados Unidos? Una reflexión desde Florida para todos los que vivimos y trabajamos aquí
Cuando Estados Unidos fue anunciado como uno de los países sede del Mundial de Fútbol 2026, las proyecciones eran extraordinarias. Se hablaba de millones de visitantes, hoteles completamente ocupados, aeropuertos trabajando al máximo de su capacidad, restaurantes llenos, miles de empleos temporales y una inyección histórica de dinero para la economía.
Las estimaciones más optimistas hablaban de decenas de miles de millones de dólares en actividad económica y cientos de miles de empleos relacionados con el evento. Incluso estudios promovidos por la FIFA y la Organización Mundial del Comercio proyectaban un importante crecimiento económico para Estados Unidos gracias al torneo.
Sin embargo, una vez que la emoción comienza a mezclarse con la realidad, aparece una pregunta que muchos ciudadanos comunes nos hacemos:
¿Realmente ese dinero llegó al bolsillo de las familias estadounidenses?
Como contador, asesor financiero y, sobre todo, como ciudadano americano que vive en Florida, converso todos los días con empresarios, empleados, trabajadores independientes, jubilados e inmigrantes. Y la percepción general es muy diferente a los grandes titulares económicos.
Una economía se mide mucho más allá de un estadio lleno
No cabe duda de que las ciudades sede recibieron una enorme cantidad de visitantes.
Hoteles, aerolíneas, empresas de transporte y muchos negocios relacionados con el turismo tuvieron semanas muy positivas. Algunas ciudades reportaron aumentos importantes en las tarifas hoteleras durante los partidos más importantes.
Pero también comenzaron a aparecer informes mostrando una realidad más compleja.
En varias ciudades anfitrionas las reservas hoteleras estuvieron por debajo de las expectativas iniciales y algunos establecimientos redujeron tarifas conforme avanzó el torneo. Analistas económicos concluyen que el impacto ha sido positivo para sectores específicos, aunque mucho más moderado de lo que inicialmente se proyectó para la economía en general.
Eso nos lleva a una conclusión importante:
Un gran evento deportivo puede beneficiar determinados sectores sin transformar necesariamente la economía cotidiana de millones de familias.
Los precios sí subieron
Quien quiso asistir a un partido pudo comprobar otra realidad.
Los boletos alcanzaron precios muy elevados, especialmente en las fases finales, donde incluso las entradas oficiales llegaron a costar varios miles de dólares y el mercado de reventa multiplicó aún más esos valores.
A eso debemos sumar:
- Pasajes aéreos.
- Hoteles.
- Transporte.
- Alimentación.
- Estacionamientos.
- Gastos adicionales durante el viaje.
Para muchas familias, asistir al Mundial simplemente dejó de ser una posibilidad económica.
La inflación no desaparece porque haya un Mundial
Mientras miles de aficionados disfrutaban del espectáculo deportivo, millones de estadounidenses seguían enfrentando otra realidad.
La gasolina continúa representando uno de los gastos más sensibles para muchas familias.
Ir al supermercado ya no cuesta lo mismo que hace pocos años.
Salir a cenar se ha convertido en un lujo para muchas personas.
Los pequeños negocios sienten que los clientes compran menos.
Muchos restaurantes operan con menos personal que antes.
Los centros comerciales muestran un tráfico inferior al esperado en varias zonas del país.
No hace falta leer estadísticas para notar algunos de estos cambios. Basta con observar el entorno donde vivimos.
Una misma economía afecta a todos
Muchas veces el debate político intenta dividir a las personas entre:
- ciudadanos americanos;
- residentes permanentes;
- personas con distintos tipos de visas;
- personas con procesos migratorios pendientes.
Pero cuando la economía pierde fuerza, la realidad suele ser mucho más simple.
Todos pagan más por la comida.
Todos pagan más por el seguro.
Todos pagan más por la electricidad.
Todos pagan más por mantener un negocio.
Todos sienten el efecto del aumento del costo de vida.
Naturalmente, quienes no cuentan con un estatus migratorio sólido suelen enfrentar además una incertidumbre adicional relacionada con el empleo, el acceso al crédito o la planificación de su futuro. Pero el costo de vivir afecta, en mayor o menor medida, a prácticamente todos los hogares.
Las elecciones de medio término serán una prueba económica
Dentro de pocos meses volveremos a escuchar campañas políticas.
Habrá promesas.
Habrá discursos.
Habrá estadísticas.
Pero probablemente muchos votantes harán una pregunta mucho más sencilla:
¿Estoy viviendo mejor que hace dos años?
La economía suele convertirse en uno de los factores que más influyen en las decisiones del electorado.
Más allá de las ideologías, las familias suelen votar pensando en aquello que sienten cada semana cuando hacen mercado, pagan la gasolina, revisan sus facturas o intentan ahorrar para el futuro.
El problema que más encuentro en mi oficina
Después de muchos años trabajando como contador y asesor financiero, hay algo que sigo observando con enorme frecuencia.
La mayoría de las personas no sabe vivir con un presupuesto.
No porque no sean inteligentes.
Simplemente nadie les enseñó.
Muchos conocen cuánto ganan.
Muy pocos saben exactamente cuánto gastan.
Y menos aún saben cuánto deberían ahorrar cada mes.
No existe planificación.
No existe un fondo de emergencia.
No existe una estrategia para pagar menos impuestos dentro de la ley.
No existe un plan financiero para los próximos cinco o diez años.
Y eso termina convirtiéndose en uno de los mayores enemigos de cualquier familia cuando aparecen períodos de incertidumbre económica.
El verdadero partido comienza cuando llegamos a casa
El Mundial terminará.
Los campeones serán recordados.
Los estadios volverán a sus actividades normales.
Pero nuestra economía familiar seguirá allí.
Las decisiones que realmente cambian nuestro futuro no se toman durante noventa minutos frente a un televisor.
Se toman cuando decidimos:
- elaborar un presupuesto;
- controlar nuestros gastos;
- planificar nuestros impuestos;
- proteger nuestro patrimonio;
- preparar nuestro retiro;
- invertir con inteligencia;
- evitar deudas innecesarias.
Ese es el campeonato que dura toda la vida.
Y en ese campeonato no gana quien más dinero gana.
Gana quien mejor administra el dinero que tiene.
Juan V. Fanti, MBA, CAA, PA
Contador | Asesor Tributario | Certifying Acceptance Agent (CAA) | Notary Public Florida
Two Hundred Global Financial Solutions, LLC (200GFS)
🌐 www.200gfs.com
📞 +1 (954) 683-3578

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